“Porque he sido pobre se me cerraron todas las puertas”, lamentó el viernes Mercedes Saldaño mientras los empleados del Cementerio del Norte cavaban una fosa común en busca de los restos de Pamela Laime. “Jamás tuve justicia, pedí hablar con el gobernador (José Alperovich) y nunca me recibió. A mí nadie me ha ayudado”, insistió la mujer, quien todavía no pudo enterrar a su hija.

El lunes 17 de octubre de 2000, un día después de que Pamela desapareciera, la Policía encontró su cuerpo en la zona de Ticucho, a cinco kilómetros de la ruta 9. Sin embargo, nadie advirtió que esa joven con tres machetazos en la cabeza pudo haber sido la hija de Mercedes. Cuando el policía retirado Marcial Escobar reconoció a Pamela en un nota publicada en este diario, el 18 de mayo, aseguró que en aquel momento se pidió un informe a la fuerza sobre las personas denunciadas como desaparecidas y que ninguna coincidía con las características de la joven hallada.

Pero Mercedes había acudido a varias instituciones durante su búsqueda, incluida la Policía. En el primer lugar que se presentó fue en la comisaría de Garmendia, donde vivía Pamela y desde donde había partido el domingo 16 de octubre con rumbo a la capital para presentarse en su lugar de trabajo (era niñera cama adentro). Sin embargo, los policías no quisieron tomarle la denuncia. Esa situación quedó registrada en un documento que presentó en la Fiscalía de la VIII Nominación el abogado de la Fundación “María de los Ángeles contra la Trata de Personas” Carlos Garmendia, en representación de la mujer. “El (lunes) 17 de octubre llamé a la casa donde mi hija trabajaba porque tenía que encontrarme con ella, pero me dijeron que no había llegado. Intenté radicar la denuncia en la comisaría de Garmendia pero no me la quisieron tomar porque argumentaron que mi hija había desaparecido en la capital, así que al día siguiente me presenté en la Brigada de Investigaciones y allí me tomaron la denuncia por escrito”, explicaba Mercedes en la nota presentada en Tribunales.

Su mamá avisó

Ese mismo día, el martes 18 de octubre de 2000, LA GACETA publicaba un artículo titulado “Una joven fue asesinada a machetazos en Ticucho”. Además de describir el estado del cadáver, la nota mencionaba: “los investigadores de la Regional Norte esperan que los familiares de la chica denuncien su desaparición, pero ya fueron enviadas muestras de las huellas dactilares a Antecedentes Personales para intentar identificarla”.

¿Qué pasó con la investigación? Nada. Un tiempo después enterraron a Pamela como NN en el Cementerio del Norte y el tema quedó en el olvido. Mercedes, mientras tanto, continuaba buscándola en cada rincón de Tucumán y otras provincias.

Sin expediente
Este diario tuvo acceso también a la denuncia que hizo la mamá de Pamela en la ex división Rapto, Secuestro y Prostitución de Menores de la Policía el 16 de noviembre de 2000, un mes después de que su hija desapareciera. Allí Mercedes exponía que la joven, de 17 años, vestía un pantalón de jean, sandalias negras y un rompevientos color claro. Además de brindar una minuciosa descripción física de Pamela, la mujer resaltaba que había denunciado la desaparición en la seccional 5ª, jurisdicción a la que pertenece la vivienda donde la chica trabajaba como niñera.

En aquel entonces la Fiscalía VIII estaba a cargo de Joaquina Vermal, quien falleció en 2003. Cuando asumió en su lugar Adriana Giannoni, un año después, el expediente del hallazgo del cuerpo de la joven había desaparecido. Hace dos semanas, cuando Marcial Escobar se acercó a su despacho con las fotos del cuerpo de Pamela, la fiscala ordenó que se hiciera una comparación de las huellas dactilares tomadas al cadáver con las huellas de Pamela que habían quedado registradas en la Maternidad al momento de dar a luz su hija, quien hoy tiene 16 años.

Mediante esa pericia, Mercedes conoció el jueves que el cuerpo que estaba enterrado en el Cementerio del Norte desde hacía 14 años era el de su hija. El viernes se acercó la familia de Pamela a la necrópolis y llevó un cajón para retirar los huesos de la joven. En Garmendia los esperaban otros parientes y vecinos para velarla y darle sepultura. Pero ninguno de los cinco cuerpos que retiraron de la fosa donde -según los registros del cementerio- debía estar Pamela coincidían con ella. Por lo tanto, Giannoni ordenó un examen de ADN. En caso de que la posibilidad de que uno de esos restos pertenezca a la joven quede descartada, se continuarán abriendo las demás fosas comunes hasta encontrar a Pamela.

Buscan a una vecina
Personal de la división Homicidios de la Policía, a cargo de los comisarios Marcelo Sallas y Luis Nuñez, empezó a interrogar a personas del entorno de la joven de Garmendia en busca de algún dato que pueda ayudarles a aclarar el crimen. En la denuncia que había realizado Mercedes hace 14 años mencionaba que una vecina le había comentado que el 16 de octubre había viajado en el mismo colectivo que Pamela y que la había visto bajar en la terminal de ómnibus de San Miguel de Tucumán. Ahora los policías de Homicidios intentan ubicar a esa vecina, cuya identidad se desconoce, o a alguna otra persona que haya visto a Pamela el día de su desaparición.